Las puertas del templo

abril 24, 2012

Numerosas son las puertas del espíritu que llevan
al más íntimo santuario:
y considero las puertas del templo divinas,
pues el dios del lugar es Dios mismo.
Y estas son las puertas que Dios dispuso
que a su casa llevaran: vino y besos,
fríos abismos del pensamiento, juventud sin tregua,
y tranquila senectud, plegaria y deseo,
el pecho del amante y de la madre,
el fuego del juicio y el fuego del poeta.

Pero él que venera en soledad esas puertas,
olvidándose del santuario de más allá, verá
de pronto abrirse los cierres,
revelando, no el trono radiante de Dios,
sino los fuegos de la ira y del dolor.

Aldous Huxley, poesía completa (edición bilingüe), edición,
traducción y notas de Jesús Isaías Gómez López, Cátedra (Letras
Universales), Madrid, 2011 (732 páginas).

La cuerda cortada

enero 3, 2012


La cuerda cortada puede volver a anudarse,
vuelve a aguantar, pero
está cortada.

Quizá volvamos a tropezar, pero allí
donde me abandonaste no
volverás a encontrarme.

 

Bertolt Brecht

diciembre 15, 2011

Si uno no dejase nunca nada ni a nadie, no tendría espacio para lo nuevo. Evolucionar constituye una infidelidad; a los demás, al pasado, a las antiguas opiniones de uno mismo.
Cada día debería tener al menos una infidelidad esencial, una traición necesaria; se trataría de un acto optimista, esperanzador, garantizaría la fe en el futuro, una afirmación de que las cosas pueden no sólo ser diferentes, sino, mejores.

diciembre 8, 2011

Lo que florece,
Cae: es el camino que sigue toda carne
En este mundo de flores.

Ustedes dicen…

octubre 31, 2011

Ustedes dicen: —¿Qué nos importuna
Con realidades diferentes a esta
Que conocemos por nuestros sentidos?
Con los dos pies estamos parados aquí
Sólida, segura y concretamente.
También a la luna hemos de acostumbrarla
a los pasos del hombre
Hemos de instaurar nuestra realidad
sobre las estrellas
y ellas han de volverse mundos
iguales al nuestro.
Allí también, sobre aquellas tierras,
hemos de erguirnos sobre ambos pies,
sólida, segura y concretamente.
Pero tontos, ¿es que acaso están parados en vuestros pies?
¿Está la tierra detenida acaso?
Por lo contrario,
la tierra es solo una porción de cielo.
Junto con ella viaja
un hombre; junto con ella, sus pies.
Solo esto es seguro y concreto:
todo es espíritu y esta en el espíritu;
todo esta en los cielos, y es cielo.

Arn Tzeitlin

Dos palabras

octubre 31, 2011

Esta noche al oído me has dicho dos palabras
comunes. Dos palabras cansadas
de ser dichas. Palabras
que de viejas son nuevas.

Dos palabras tan dulces, que la luna que andaba
filtrando entre las ramas
se detuvo en mi boca. Tan dulces dos palabras
que una hormiga pasea por mi cuello y no intento
moverme para echarla.

Tan dulces dos palabras
que digo sin quererlo -¡oh, qué bella, la vida!-
Tan dulces y tan mansas
que aceites olorosos sobre el cuerpo derraman.

Tan dulces y tan bellas
que nerviosos, mis dedos,
se mueven hacia el cielo imitando tijeras.
Oh, mis dedos quisieran
cortar estrellas.

Alfonsina Storni

Me equivoqué

octubre 22, 2011

Te equipare al sol
y me equivoque.
El sol alumbró el día entero
y blanqueó todas las sombras.
Pero cuando partió al anochecer
todo volvió a tornarse gris.

En cambio tu me iluminas
incluso estando ausente.

Itzjok Ianasovich

octubre 11, 2011

Tus ojos grandes
en diminutas formas
vieron mi mundo

Un poema para final del siglo

septiembre 6, 2011

Cuando todo estaba bien
Y el concepto de pecado había desaparecido
Y la tierra estaba lista
En paz universal
Para consumir y disfrutar
Sin dogmas y utopías,

Yo, por razones desconocidas,
Rodeado por los libros
De profetas y teólogos,
De filósofos, poetas,
Buscaba una respuesta,
Frunciendo el ceño, gesticulando,
Caminando de noche, refunfuñando al amanecer.

Lo que me oprimía en demasía
Era un poco vergonzoso.
Hablando de ello en voz alta
No mostraría ni tacto ni prudencia.
Podría incluso parecer un agravio
En contra del bienestar de la humanidad.

¡Ay de mí!, mi memoria
No quiere dejarme
Y en ella, la vida comienza
Cada una con su propio dolor,
Cada una con su propio morir,
Con su propia turbación.

¿Por qué entonces la inocencia
En playas paradisíacas,
Un cielo impoluto
Sobre la iglesia de la higiene?
¿Será porque eso
fue hace mucho?

A un hombre santo
-Así dice un cuento árabe-
Dios le dijo con maldad:
“He revelado a tu pueblo
Cuán gran pecador eres,
Ellos no te podrán alabar.”
“Y yo”, contestó el devoto,
“Les he descubierto a ellos
Cuán misericordioso eres,
Ellos no se preocuparán por ti.”

¿A quién recurriría
Con asunto tan oscuro
De dolor y también de culpa
En la estructura del mundo,
Si ninguno aquí abajo
O allá arriba en las alturas
Puede abolir
La causa y el efecto?

No piensen, no recuerden
La muerte en la cruz,
Aunque cada día Él muera,
El único, el siempre-amado,
Aquél que sin necesidad alguna
Consintió y permitió
Existir a todo lo que es,
Incluyendo las garras de tortura.

Completamente enigmático
Enredo imposible.
Mejor dejar de hablar aquí.
Este lenguaje no es para personas.
Bendita sea la jubilación.
Vendimias y cosechas.
Aun si nadie
Tiene la serenidad garantizada.

Czeslaw Milosz

¡Aymé!

julio 30, 2011

Y sabías amar, y eras prudente,
y era la primavera y eras bueno,
y estaba el cielo azul, resplandeciente.

Y besabas mis manos con dulzura,
y mirabas mis ojos con tus ojos,
que mordían a veces de amargura.

Y yo pasaba como el mismo hielo…
Yo pasaba sin ver en dónde estaba
ni el cruel infierno ni el amable cielo.

Yo no sentía nada… En el vacío
vagaba con el alma condenada
a mi dolor satánico y sombrío.

Y te dejé marchar calladamente,
a ti, que amar sabías y eras bueno,
y eras dulce, magnánimo y prudente.

Toda palabra en ruego te fue poca,
pero el dolor cerraba mis oídos…
Ah, estaba el alma como dura roca.

Alfonsina Storni